Escribimos con caracteres chinos y cada persona comprende el mensaje en su lengua, sin traducir.
Escribimos una sola vez, nos leen en cualquier idioma.
Confiamos a los caracteres chinos el sentido de nuestro vocabulario funcional: cada uno recoge un concepto cuyo valor no depende de cómo se pronuncie.
Una gramática sencilla y coherente, cercana a la del mandarín, ordena los sinogramas y define la relación que mantienen entre sí en la frase.
Comprendemos el mensaje escrito sin importar el idioma en que lo pronunciemos: la escritura es compartida, aunque cada lector le preste su propia voz.
Durante siglos, personas de China, Corea, Japón y Vietnam se entendieron por escrito sin compartir idioma, porque los sinogramas transmiten significados. Siguiendo este ejemplo, empleamos los caracteres chinos como unidades de significado y los combinamos con una gramática propia, regular y predecible.
Tres pequeñas escenas ilustradas, enviadas por WhatsApp, nos invitan a leer nuestros primeros sinogramas. Si surgen dudas, un asistente virtual las resuelve al momento.
¡Me gustaría intentarlo!Sustenta la historia y la cultura de Asia Oriental, es valorada en ámbitos académicos, laborales y diplomáticos, y estudiarla es un reto cognitivo estimulante.
Nuestra colección de libros reúne un estudio esmerado de los sinogramas y de la gramática del mandarín que hicimos mientras creábamos esta escritura universal.
Trabajamos en el título «_describiendo a entidades», en el que aprenderemos a expresar cosas, lugares, ideas y nombres propios, y a describirlos con atributos.
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